Ya se pueden hacer cuadrantes de turnos que avisan antes de publicarlos
En una respuesta
Desde hoy la aplicación planifica turnos, y no se limita a dejarte pintar celdas: comprueba el descanso entre jornadas, el descanso semanal, los límites del trabajo nocturno y el preaviso de cinco días mientras planificas. Está en todos los planes, incluido el gratuito. Lo que se cobra aparte es que la IA escriba el cuadrante por ti.
Hay una tarea que en casi todas las empresas con turnos se hace en una hoja de cálculo, y que en casi todas se hace mal sin querer. No por descuido: porque las reglas que la gobiernan están repartidas por cinco artículos del Estatuto de los Trabajadores y un real decreto de 1995, y ninguna hoja de cálculo las sabe.
Desde hoy ControlHorario.digital hace cuadrantes. Y lo que hace distinto no es la rejilla —eso lo tiene cualquiera— sino que comprueba la normativa mientras planificas y te dice qué artículo estás rozando, con nombre y hora.
El caso que enseña por qué hacía falta
Un restaurante. Alguien cierra el jueves y a las 00:30 apaga las luces. El viernes abre a las 09:00. Entre una cosa y otra hay ocho horas y media de descanso, donde el art. 34.3 del Estatuto pide doce.
En una hoja de cálculo eso se ve como una celda con «C» y otra con «A». No hay nada rojo, nadie se ha saltado ninguna fórmula y el cuadrante parece perfectamente razonable. Aquí sale un aviso que dice, literalmente, quién sale el 02/09 a las 00:30 y entra el 02/09 a las 12:00, cuánto descansa y cuánto debería.
Ese detalle de las horas no es cosmético. Una cena que acaba a las 00:30 termina ya en el día siguiente, así que un aviso que dijera «entre el turno del 02 y el del 02» no lo entendería nadie.
Qué comprueba
Veintidós reglas, cada una con su artículo. Las principales:
- Doce horas entre jornadas (art. 34.3), contando bien los turnos que cruzan la medianoche.
- Día y medio de descanso semanal, acumulable hasta catorce días (art. 37.1). Medido en horas seguidas, no en casillas de calendario: librar el domingo y volver el lunes a las 06:00 después de salir el sábado a las 22:00 son 32 horas, no día y medio.
- Nueve horas máximo al día (art. 34.3), y ocho si la persona es menor de dieciocho años.
- Los límites del trabajo nocturno (art. 36.1): promedio de ocho horas en una ventana de quince días y prohibición de horas extraordinarias.
- Dos semanas seguidas de noche como máximo, salvo adscripción voluntaria (art. 36.3).
- Cinco días de preaviso antes del primer día afectado (art. 34.2).
- Turnos asignados encima de unas vacaciones, jornadas partidas con más de una interrupción a tiempo parcial, promedios semanales por encima de lo contratado…
Cada aviso lleva un grado. Bloqueo es que contradice un mínimo legal indisponible. Aviso es que incumple el parámetro configurado, que puede estar modulado por convenio. Info no es un incumplimiento: es algo que conviene saber, como que este cuadrante convierte a alguien en trabajador nocturno y eso arrastra obligaciones de vigilancia de la salud.
Ser «trabajador nocturno» no se declara: se calcula
El art. 36.1 define trabajador nocturno como quien realiza normalmente tres horas o más de su jornada diaria en horario nocturno. De esa condición cuelgan tres cosas: el promedio de ocho horas en quince días, la prohibición de hacer horas extra y la evaluación gratuita y periódica del estado de salud del art. 36.4.
Nadie marca una casilla que diga «soy nocturno». Es el propio cuadrante el que lo decide. Por eso el módulo lo deduce y lo avisa, diciendo además de dónde sale el número: tres horas o más de noche en al menos un tercio de los días trabajados. La ley añade un segundo criterio —un tercio de la jornada anual— que un cuadrante mensual no puede evaluar, y eso también se dice.
Los mínimos los pones tú
Ningún límite está cableado en el código. Todos son parámetros de la empresa y por defecto valen lo que dice el Estatuto. Tu convenio puede mejorarlos, y en algunos puntos modularlos: el máximo de nueve horas diarias es disponible por convenio, el descanso de doce horas no.
La excepción está tasada. El RD 1561/1995 permite en actividades estacionales de hostelería reducir el descanso entre jornadas a diez horas «y su compensación de forma acumulada», y sólo mediante convenio o acuerdo con los representantes. Es decir: las diez horas de hostelería existen, pero no son gratis. Por eso bajar de doce obliga a escribir qué convenio o acuerdo lo ampara, y sin eso no se guarda. Dejarlo pasar sería vender un incumplimiento como si fuera legal.
Publicar no es guardar
Ésta es la parte que más nos costó entender y la que más cambia el producto. El art. 34.2 dice que el trabajador «deberá conocer con un preaviso mínimo de cinco días el día y la hora de la prestación de trabajo». Ese plazo corre desde que se publica. Un borrador no preavisa nada.
Así que un cuadrante tiene estado y fecha de publicación, y cada publicación deja una versión sellada y encadenada con la anterior mediante HMAC-SHA256 — la misma técnica con la que sellamos los fichajes, y por la misma razón.
Lo que eso permite es responder a la pregunta que de verdad aparece cuando hay una discrepancia. No «¿cuándo se publicó el cuadrante?», sino «¿cuándo me avisaste de este turno?». Si el turno de alguien cambió en la tercera republicación, la fecha que cuenta para esa persona y ese día es la de la tercera, no la de la primera. Un histórico que se puede reescribir no responde a eso.
Y si al publicar hay avisos que contradicen un mínimo legal, el sistema no lo impide: obliga a marcarlo expresamente y lo apunta. Impedirlo sería mentir sobre quién manda en una empresa; callarlo sería peor.
Contárselo con palabras
En los planes Profesional y Empresas se puede describir lo que hace falta —«cubrir la sala de 12:00 a 16:30 y de 19:30 a 00:30, dos personas en la cena de viernes y sábado, Ana no puede los martes, Beto tiene contrato de veinte horas»— y sale una propuesta de cuadrante.
Tres decisiones que conviene conocer. La propuesta no se publica sola: entra como borrador y pasa por exactamente las mismas comprobaciones que si la hubieras pintado tú, así que si la IA se salta un descanso, el aviso sale igual. A la IA se le dan los límites de tu convenio en el enunciado, no sólo los datos: pedirle un cuadrante sin decirle que hay que dejar doce horas entre jornadas es pedirle que lo adivine. Y se le pide expresamente que, si lo que le piden no cabe, lo diga en vez de inventar un cuadrante que incumpla en silencio.
Lo previsto contra lo fichado
Esto es lo que un programa de cuadrantes suelto no puede hacer: aquí ya están los fichajes. Se puede ver, persona a persona y día a día, los minutos previstos y los realmente registrados, los días planificados en los que nadie fichó y los días fichados que no estaban en el cuadrante.
Los fichajes se agrupan por el día en que se abre la jornada, para que un turno de noche que sale a las 06:00 cuente en el día en que entró. Y una jornada sin salida se marca como abierta en vez de inventarle una hora de fin.
Un detalle del que nadie habla
La noche del último domingo de octubre, cuando se atrasa el reloj, un turno de 22:00 a 06:00 dura nueve horas. La del último domingo de marzo dura siete. Contarlas siempre como ocho sería más cómodo y estaría mal: esa novena hora de octubre puede ser justo la que rebasa el máximo diario, o la que descuadra el promedio del trabajador nocturno.
Aquí se cuentan como lo que son.
Qué no hace
Cuatro cosas, y las decimos también dentro de la aplicación:
- No interpreta tu convenio. Los parámetros los rellena quien lo ha leído, que no es un programa.
- No sustituye al calendario laboral anual del art. 34.6 ni exime de exponerlo en cada centro de trabajo. Por eso el cuadrante también se imprime en A4 apaisado para el tablón.
- No califica jurídicamente. Mover un turno dentro del sistema pactado es art. 34.2, cinco días. Cambiar el sistema de turnos es art. 41, quince días y posible periodo de consultas. El módulo detecta el patrón y lo advierte; decidirlo es trabajo de un laboralista.
- No sustituye al registro de jornada. El cuadrante es la previsión; el registro del art. 34.9 es el hecho, y es lo que obliga la ley.
Dónde está y cuánto cuesta
El módulo completo —planificador, las veintidós comprobaciones, el histórico sellado, la impresión y el acceso de la plantilla— está en todos los planes, incluido el gratuito. Esconder detrás de un muro lo que distingue al producto sería no enseñarlo nunca.
Lo que se cobra es que la IA escriba el cuadrante por ti, en Profesional y Empresas, porque ahí hay un coste por uso real que alguien paga.
Los detalles están en la página del módulo de cuadrantes, y la norma entera —con los artículos transcritos del BOE— en la guía de la planificación de turnos. Si trabajas con turnos y quieres probarlo con tu propio cuadrante del mes que viene, escríbenos y lo miramos contigo.